Peques: Etapa de 13 a 18 meses

¡¡Hola de nuevo!!

Retomamos las etapas del desarrollo de los peques para adentrarnos esta vez en su segundo año de vida. Para todos los que estéis un poco perdidos y para aquellos que queráis repasar un poco por dónde habíamos dejado el tema, podéis encontrar la etapa del primer año pinchando en los enlaces que aparecen a continuación.

Etapa de 0 a 1 mes

Etapa de 1 a 3 meses

Etapa de 3 a 6 meses

Etapa de 7 a 12 meses

Bien, ¿estáis listos para comenzar con el segundo año? ¡Adelante!

A estas alturas ya somos más que conscientes de las monerías que es capaz de hacer el peque y de la cantidad de cosas que es capaz de cambiar de un día para otro. Sin embargo, no creáis que aquí termina todo. Estos niños parecen estar diseñados para sorprendernos cada día y el segundo año de vida no va a ser menos, así que vamos allá. Estas son las principales monerías con las que nos van a deleitar durante la etapa que queda comprendida entre los 13 y los 18 meses de vida:

– Se ponen de pie sin apoyo (aunque se tambalean y caen con bastante frecuencia como si se hubiesen tomado dos copazos de anís antes de levantarse) y comienzan a andar de forma independiente llegando incluso a subir escaleras si van cogidos de la mano.

– Es capaz de lanzar una pelota (aunque sin dirección exacta, no os emocionéis demasiado). Esto hace las delicias de los padres que corren a pedir el finiquito al jefe soñando con el día en que el peque se convierta en Iker Casillas.

– El hecho de que pueda caminar le convierte en todo un explorador, de  manera que buscará y rebuscará todo aquello que le resulte atractivo o le produzca novedad. Si quieres un consejo, quita de su vista aquel detalle que compraste en tu luna de miel y al que tanto aprecio le tienes y déjale a mano esa figura “tan bonita” que te trajo tu suegra cuando fue de visita a su pueblo natal, chica, nada mejor que un niño que comience a caminar para hacer limpieza en casa.

– Golpea, encaja, apila, garabatea, mete y saca objetos y los tira sólo para disfrutar observando el recorrido que hacen. Sí, yo lo pinto muy mono pero tú estás desesperada recogiendo cosas del suelo, lo siento, es lo que toca, tómate un gin tonic, eso siempre ayuda (que conste que eso yo no te lo he dicho, lo negaré por siempre, por cierto, para saber más de este tipo de conductas de malas madres y reír a más no poder, os recomiendo que sigáis a la niña sin nombre y su club de malas madres, es genial, pero ya dedicaré otro post a hablaros sobre ella).

– Ahora sí que sí, dice las primeras palabras con sentido y escucháis por primera vez un “mamá” y un “papá”, de los de verdad, de los de “quiero/necesito algo de ti, ven por favor”. Además, entiende perfectamente el “toma” y el “dame” lo cual hace que podamos interactuar y jugar a un montón de cosas nuevas con él).

– Comienza a comprender los límites, es decir, es en esta etapa cuando empieza a entender lo que puede y no puede hacer, así que cuidado con esto, no dejar claros los límites a esta edad nos dará muchos dolores de cabeza en el futuro.

– También en esta etapa comienza la fase de oposición, que no es más que llevar la contraria a los adultos por sistema, ja, ahí lo llevas. Las rabietas se convertirán en algo común y de nosotros dependerá el cómo evolucionen.

– Su vínculo afectivo con las personas más cercanas (papá y mamá) se intensifica, así que damos la bienvenida a la etapa de la mamitis aguda.

En resumen, esto es lo que podemos encontrar durante el tiempo comprendido entre los 13 y los 18 meses de vida del peque. Como siempre, la cuestión es ¿qué podemos hacer nosotros para favorecer y estimular el desarrollo en esta etapa?

– Fomenta que se ponga de pie sin apoyo. Para ello aprovecha cuando se levante y ofrécele juguetes que le gusten mucho para que se anime a ir a por ellos y jugar en esa posición.

– Intenta que tenga un entorno rico en objetos de distintos colores, tamaños, formas, texturas, consistencias y sonidos y juega con él a que escoja entre ellos siguiendo alguna característica, por ejemplo “dame la pelota grande”. No olvides nombrar al peque las características (forma, color,…) de los objetos con los que interactúa habitualmente para que los vaya relacionando.

– No te olvides que es un niño, no actúes como si estuviese en el colegio, se trata de jugar con él y que os divirtáis no de que le presiones hasta dejarle exhausto. Respeta el tiempo de atención que es capaz de mantener en una actividad y cuando veas que se aburre deja que la abandone.

– Es muy importante, al hilo de lo que hablábamos antes, que hagas que el peque aprenda las consecuencias de sus actos. Eso significa que hay que enseñarle a que si se tiran los objetos luego hay que recogerlos. Como os he dicho antes, si aprenden esto desde bien chiquitos nos ahorraremos grandes dolores de cabeza en el futuro.

– Con respecto a las charletas que se pega el peque es muuuuuuuy importante que respondáis cuando vocaliza o hace algún intento de comunicarse porque ésto le reforzará y porque, no nos engañemos, ¿a quién le gusta hablar sólo? Pues a tu peque tampoco, así que ¡a conversar se ha dicho!

– Intenta sacar un ratito todos los días para leerle un poco. Si además el cuento tiene imágenes chulas y coloridas mejor que mejor. Usa también canciones infantiles para pasarlo pipa.

– No abuses del chupete sobre todo durante el día. Ya sé el apego que tienen los peques al chupete, pero en algún momento hay que empezar a sacarlo un poco de su rutina. Pues bien, este es el momento.

– En lo que a rabietas se refiere si quieres que éstas se extingan o al menos no vayan a más, evita desde el primer día que el peque consiga lo que quiere si lo hace con una rabieta. Debes establecer uno límites claros para que aprenda lo que puede y lo que no puede hacer y es muuuuuuy importante, extremadamente importante, que los padres estén de acuerdo entre sí y se muestren firmes y coherentes en sus decisiones. Sé que son muy pequeños y que parecen angelitos y que da muchísima pena ser tan firmes a estas alturas pero, de verdad, es el momento para empezar, si no lo haces ahora en el futuro tendrás problemas mucho más graves para poner los límites.

– Por último (sé que soy muy pesada, en serio, lo sé pero es lo que hay) mantén la rutina. El tiempo de las comidas, el baño y el sueño es extremadamente importante para los peques así que no lo olvidéis y comenzad desde bien chiquitos a crear unos buenos hábitos de vida.

Bueno, esto es todo por esta etapa. Muy prontito volveré con los meses que cierran este segundo año de vida y veremos también el Regalo Perfecto para este segundo año.

Espero que os haya servido de ayuda y que me contéis vuestra experiencia durante el segundo año de vuestro peque.

¡Hasta el próximo post!

Peques: Etapa de 7 a 12 meses

Ya estoy otra vez por aquí para seguir con las etapas del desarrollo de esas preciosas criaturitas que tenemos por casa. Con este post vamos a completar el primer añito del peque. Si os ha faltado por ver alguna de las etapas de este primer año podéis verlas pinchando en los siguientes enlaces:

Etapa de 0 a 1 mes

Etapa de 1 a 3 meses

Etapa de 3 a 6 meses

Si ya os habéis puesto al día, ¡adelante! vamos a completar el año. Tened siempre en cuenta que los tiempos nombrados aquí son relativos, y que cada niño es un mundo, a título orientativo esto está genial, pero cada peque tiene un ritmo, así que, si se adelanta o se retrasa con respecto a estos tiempos, que no cunda el pánico.

Las cosas más importantes que pasan durante esta etapa y que nos dejan boquiabiertos, ojipláticos y nos hacen plantearnos seriamente el llevar al niño/a al Tú Sí Que Vales o cualquier concurso de talentos similar son:

– A los 7 meses se arrastra con ayuda de los brazos. Aquí a más de uno le dan ganas de apuntar al peque a las fuerzas armadas cuando ve tal destreza innata, pero no, no lo hagáis, esto suele durar poco.

– A los 8 el rollo militar se les ha pasado y comienzan a adoptar la postura de gateo, aunque no llegan a gatear, sólo balancean hacia delante y hacia atrás. Para verlos gatear vamos a tener que esperar hasta los 10 meses. En ese momento son los reyes del suelo, y el gateo está dominado hacia delante y hacia atrás.

– A los 9 ¡¡Aaaaahhhhh, amigoooo!! ¡¡los 9 meses!! el peque se agarra a todo lo que pilla para ponerse en pie. Esto que al principio hace las delicias de todos los papis haciendo que se les caiga la baba, pronto se convertirá en un correteo continuo detrás de la fierecilla, que una vez comienza a andar no para chica. Es alrededor de los 11 ó 12 meses cuando da los primeros pasos de lado y puede caminar sujeto por las manos de un adulto amoroso.

– Una cosa que a mi me gusta mogollón es que comienzan a descubrir su cuerpo, se tocan la barriga, los pies y sonríen cuando ven su imagen en un espejo, ¡son para comérselos!

– A los nueve meses comienza a aporrear objetos como si le fuese la vida en ello, y descubre algo super divertido que a mamá la va a volver loca, ¡tirar todo lo que tenga a mano al suelo!

– Desde los 10 a los 12 meses el peque le toma el gusto a los juegos de sacar y meter objetos de un recipiente, pulsar botones, señalar y ya casi cumplido el primer año es capaz de asociar un objeto con su función (el peine para peinar, el lápiz para garabatear,…).

– Con respecto al habla, durante esta etapa es capaz de repetir sílabas, diciendo así las primeras palabras que hacen las delicias del público presente (papa, mama, tata,…). Responde a su propio nombre, comprende cosas como “no” y entiende cuando le pedimos que haga cosas sencillas “dame”, “toma”, “di adiós”,…

Os habréis dado cuenta que cuando mayor se hace mayor es el número de cosas que aprende. Ahora nos toca a nosotros estar a la altura y responder a los juegos y necesidades del peque. ¿Qué podemos hacer para favorecer y estimular el desarrollo durante esta etapa? Muuuuy sencillo, aquí van algunos truquitos.

– Si queréis ser unos papis superchachis (y si tenéis sitio en casa) sería bueno que os hicieseis con una alfombra bien grandota donde el peque pueda campar a sus anchas. Si además podéis colocarla cerca del sofá o similar, mejor que mejor, porque así podrá apoyarse y ayudarse de él para ponerse de pie. Aprovecha esta etapa para tirarte al suelo con él y jugar como una enana (hacer cosquillas, dejar que trepe por tu cuerpo, rodar,…)

– Llega la hora de sacar todos esos juguetes que hacen que alucine y despiertan su curiosidad (pelotas, cochecitos, sonajeros, tentetiesos, encajables, juegos sonoros,…). Eso sí, no los saques todos a la vez, hazlo de uno en uno, que queremos que juegue, no que crea que vive en unos grandes almacenes.

– Ten muuuucha paciencia, déjale hacer aunque tarde mucho más de lo que tú consideras necesario. Es la única forma de que aprenda y descubra cosas nuevas. Realiza actividades al aire libre y juega con él delante del espejo.

– Cuando ya empieza a balbucear y a entonar, responde siempre a lo que diga, contéstale como si mantuvieses una conversación con él y canta, canta mucho (palmas palmitas, lobitos,…). No te preocupes, el no es jurado de ningún concurso musical, así que da rienda suelta a tu talento como si no hubiera un mañana.

– No me cansaré de repetir que sigáis manteniendo la rutina de sueño, baño, comida. Si para nosotros es importante, imaginaos para ellos.

Esto es todo por hoy, contadme cómo ha sido vuestra experiencia en este primer año del peque y cuáles son las cosas que mejor os funcionaron. Espero que os haya servido de ayuda.

¡Hasta el próximo post!