Cómo cambia la vida

Pues sí, no he muerto ni me han abducido los extraterrestres, sigo aquí aunque a veces no lo parezca. Y es que, por mucho que uno quiera, no siempre se puede ser puntual y correcto en todo y, en este par de meses ha sido el blog el que ha pagado por todos los cambios ocurridos.

No tenía intención de escribir este post hasta pasadas un par de semanas, pero cada vez que miro el blog, tan vacío, tan triste y sin actualizar muero de pena. Así que allá va.

El día 5 de Mayo me llevé la alegría más grande de toda mi vida (al menos de todo lo vivido hasta ahora), y es que ¡¡¡voy a ser mamá!!!

Estoy embarazada de 10 semanas y pico, e imagino que como la mayoría de embarazadas del mundo mundial, me subo por las paredes esperando que llegue el momento de la primera ecografía para que alguien me diga que mi pequeño polluelo está bien. Por eso pensaba esperar hasta ese momento para dar la noticia vía 2.0. Peeeeeeeero, como las cosas no siempre son como uno las imagina, aquí estoy intentado explicar esta ausencia temporal.

He de decir que, a pesar de que la noticia es la mejor de toda mi vida, este último mes no ha sido un camino de rosas. Las náuseas y los vómitos me han acompañado fielmente cual perrito cansino y no se han querido despegar de mí para que no me olvide del pequeño regalo que llevo dentro. Por suerte, esta semana la cosa ha mejorado notablemente y vuelvo a parecer una persona normal (gracias, gracias!!!)

La familia ya es conocedora de la buena nueva porque yo soy así, me faltó tiempo al enterarme para gritarlo a los cuatro vientos con el consiguiente sentimiento de culpa por no haber sido capaz de esperar un poco más, pero lo dicho, las cosas no son como uno las imagina. Conclusión, todo el mundo feliz y contento y una suegra a la que le falta dinero y tiempo para comprar todo lo que le gustaría para mi futuro retoño.

Así que aquí estoy yo, aún sin fiarme mucho y asustada por todo lo que podría salir mal. Mientra tanto, una habitación vacía espera al pequeño polluelo mientras poco a poco se acumulan las mantitas, toallas, pijamitas y demás monerías en tonos neutros (no vayamos a traumatizar al pobre feto de por vida) gracias a esa abuela ansiosa y (nueva) compradora compulsiva.

Seguiremos informando…

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