Peques: Etapa de 3 a 6 meses

Vamos con el tercero de la serie de post dedicados a las primeras etapas del desarrollo de los peques. Ya hemos visto la etapa inicial de 0 a 1 mes y la etapa de 1 a 3 meses. Así que, como ya habréis leído en el título de este post, hoy abarcaremos la etapa de 3 a 6 meses.

Como ya sabréis todos los que tenéis o hayáis tenido peques, a los 3 meses (en la mayoría de los casos) vuestro pequeño ya controla a la perfección la cabeza y, si se lo permitimos, es capaz de apoyarse sobre los codos cuando está boca abajo.

Si esperamos un poquito más, durante el cuarto mes de vida será capaz de apoyarse en un sólo codo, que vosotros pensaréis “bueno, una cosa más”.

Pues NO, señores míos, esto que a priori parece tan absurdo y podríamos pensar que es sólo un avance más, es la superleche, porque apoyarse sobre un sólo codo hace que el peque tenga ¡una mano libre! y eso significa que puede explorar, tocar objetos y atraerlos hacia sí mientras se mantiene más o menos erguido ¡¡¡¡¡¡Yuuuujuuuuu!!!!!! Fuerte aplauso para nuestr@ campeón/ona.

Después de esto estaréis pensando “vaya, sí que es genial, es lo mejor de esta etapa”. ERROR. Todavía nos tiene preparado otro avance supersónico. Al final del sexto mes cuando le dejéis boca arriba, aprenderá a darse la vuelta el solito (si señor) y a apoyarse sobre las dos manos (no codos). ¡¡¡¡Fuerte aplauso otra vez!!!!

Como podéis ver, estos tres meses son muy importantes en lo que a descubrimientos y desarrollo se refieren porque, además de todo lo anterior nuestro pequeñín es capaz de seguir visualmente los objetos (incluso cuando se los movemos a mucha velocidad), es capaz de reaccionar a un objeto con sólo ver una pequeña parte (sí, sí, ya no necesita ver el objeto entero para saber que está ahí), imita conductas ya aprendidas (como la sonrisa o los sonidos) cuando se las hace un adulto y diferencia a la perfección a su mami/papi del resto de criaturas humanas.

Espero que toda esta retahíla os haya hecho recapacitar y ver a vuestro peque con otros ojos, porque ahora viene lo importante. Ya que él es capaz de hacer tooooodo eso por nosotros, ¿qué podemos hacer nosotros por él?

– Haz que tenga a mano muchos objetos de diferentes texturas, colores y tamaños (sí, ha llegado el momento en que tu casa deja de ser tu casa para convertirse en una ludoteca).

– Comienza a incorporarle poco a poco sentándole en tus rodillas o a ratitos en una hamaquita para que pueda inspeccionar bien todo el ambiente que le rodea, y además tenga las manos bien libres para tocarlo todo.

– Es normal que lo chupe todo, no se lo impidas (a ver, siempre dentro de unos límites y mirando por su salud, que no queremos llevarnos un susto).

– Respeta los horarios. Sé que repito esto durante todas la etapas, pero no sabéis lo importante que es una rutina para un niño, sobre todo en lo que a sueño y comida se refiere.

Y sí, por fin llega el momento de jugar. Ahora sí que sí. Es el momento de interactuar y disfrutar de lo lindo.

Durante el baño incorpora algunos juguetes de goma y deja que los toque y juegue con ellos.

Empieza a usar juegos interactivos con él. Juegos como “el caballito” (haciéndole trotar en tus rodillas), el cu-cú usando sus manitas o incluso tapando parte del rostro con una muselina y descubriéndola rápidamente para que entienda el sentido del juego.

Cuando esté sentado o apoyado sobre los codos o manos, ponle delante un objeto a medio tapar para que él lo busque.

Es el momento en el que los móviles que tiene sobre la cuna surten efecto y el niño se queda embobado mirándolos e intentando agarrarlos. Úsalos con frecuencia para estimular sus capacidades perceptivas y su coordinación.

Y, sobre todo, disfruta, disfruta mucho, porque esta es la primera etapa en la que el peque comienza a interactuar contigo de una forma más voluntaria. Aprovecha esta etapa y juega y disfruta como nunca.

Espero que os haya servido de ayuda a todos los que estéis en esta etapa, y que os sirva para recordarla a los que ya la habéis pasado. Contadme en los comentarios qué juegos os funcionan con vuestros peques y qué es lo que más os gusta de esta etapa.

¡Hasta el próximo post!

Peques: Etapa de 1 a 3 meses

Este es el segundo de una serie de post dedicados a las primeras etapas de vida de los peques (si queréis ver el primero pulsa AQUÍ). En esta ocasión vamos a hablar de los niños de 1 a 3 meses.

Los papás notaréis varias diferencias entre el primer mes de vida y los siguientes (además de las ojeras que comienzan a hacer mella en vosotros ;)). Algunas de las más notables son los soniditos tan monos que comienzan a hacer los peques así como el mayor control de la cabeza (incluso se dan el lujito de girarla).

En esta etapa los peques comienzan a orientarse, a seguir estímulos (sobre todo gracias al control de su cabecita) y a agarrar todo lo que esté al alcance de sus manos.

Poco a poco se va dando esa ansiada adaptación entre los papás y los peques, lo que hace que podamos disfrutar mucho más de su compañía y que se nos vaya quitando esa cara de “desquiciados” de los primeros días.

Para estimular a los nenes durante esta fase podemos usar tanto el sonido como la iluminación. Es importante utilizar cambios en la luz ambiental para ayudarle a regular sus propios estados y diferenciar día/noche, actividad/reposo e ir creando poco a poco unas rutinas. Además, aunque sigue prefiriendo tu voz, ya le van interesando otros sonidos del ambiente.

Los primeros meses de vida son muy intuitivos, la mayoría de las veces estamos haciendo lo correcto sin apenas darnos cuenta. Es el caso de los arrullos y carantoñas que hacemos al tenerle en brazos o al acercarnos a él. Sin pretenderlo estamos favoreciendo el desarrollo de la sonrisa de nuestro peque y hacemos que los lazos que se establecieron con él sean más fuertes.

En resumen, durante estos meses de vida es importante que los chiquitines puedan disfrutar de diferentes iluminaciones y sonidos, que le llenemos de carantoñas y le permitamos agarrar distintos objetos. Todo ello acompañado de una buena rutina (baño, comidas y sueño) es lo ideal en esta etapa.

En el post anterior olvidé hablaros del masaje infantil. Hay numerosos cursos sobre masaje infantil para papás/mamás, para todos aquellos a los que os guste este tema, pero, para los que no queráis profundizar en esto, sí que es muy beneficioso para los niños (y también para la relación que nosotros establecemos con ellos) que les toquemos y acariciemos en un ambiente relajado y tranquilo. Esto es intrínseco a todas las etapas del desarrollo, pero se suele empezar desde bien pequeñitos. Este tema da para un post enterito, pero no quería que se me pasase, aunque imagino que las matronas os hablan sobre esto.

Espero que os haya servido de ayuda a los que estéis en esta etapa, y que os sirva para recordarla a los que ya la hayáis pasado. Si tenéis consejos o truquitos que os funcionaran bien con vuestros hijos os animo a que los dejéis en los comentarios para así ayudarnos entre todos.

¡Hasta el próximo post!

Peques: Etapa de 0 a 1 mes

A estas alturas, y antes de comenzar con este post que tantas ganas tenía de redactar, debo aclarar que yo NO soy madre. Lo que sé sobre los niños no lo he aprendido en calidad de mamá, lo he aprendido tras años de estudio y trabajo con ellos. Es por eso que no quería dejar de compartir en el blog ciertos aspectos más “técnicos” sobre los peques que quizás ayuden a algún papá o alguna mamá en apuros.

Este es el primero de una serie de post dedicados a las primeras etapas de vida de los peques. Como bien habréis leído comenzamos con la etapa de 0 a 1 mes.

Para los papás y mamás es toda una novedad volver a casa con el peque “bajo el brazo” y a partir de ese momento sus mundos se transforman y comienzan la aventura de ser padres.

Durante el primer mes de vida las condiciones del medio físico que rodean al peque deben estar mucho más controladas que antes (y también que después, que podremos “relajarnos” un poco más). Para ello es importante tener en cuenta lo siguiente:

– El peque necesitará llevar a cabo su propio ajuste fisiológico. Traducción: esto no es más que la adaptación que ha de producirse entre niño y adulto, es decir, ritmos de sueño, alimentación, etc.

– Realizará un despliegue de conductas reflejas. Traducción: durante el primer mes las respuestas que nuestro peque da a los estímulos presentados son involuntarias. Por ejemplo, cuando nos agarra el dedito es sólo un reflejo involuntario (por muuuy adorable que nos parezca nuestro peque, es así).

– El llanto se convierte en su forma de expresarse y sus miradas son breves (pero hacen que se nos caiga la baba).

Pues bien, ahora la pregunta es ¿qué podemos hacer nosotros durante ese primer mes para estimular al peque?

– Habla, habla mucho, habla por los codos. Debes recordar que el habla es el sonido preferido del peque, en especial TU habla. Eso sí, recuerda respetar también ciertos momentos de silencio, no queremos que se nos rebele y comience a hablar antes de tiempo sólo para pedirte que por favor le dejes en paz 🙂

– Evita las cunas grandes. Si es tu caso, haz un arrullo en el centro de la cuna y cubre el resto con almohadas o cojines para que el espacio sea menor. El peque se siente más arropado en espacios reducidos durante el primer mes (piensa de dónde ha salido ;))

– Cámbiale de posición mientras se encuentre despierto y tú estés presente. Incluso ponle boca abajo para favorecer el control de la cabeza y la exploración de el ambiente que le rodea.

– Aprovecha la lactancia para disfrutar de la relación con tu peque. Sé que al principio es muuuy difícil porque hay demasiada preocupación, desconocimiento e incluso dolor, pero no olvides que es un momento para disfrutar.

– Aprovecha el cambio de pañal y, sobre todo, el baño para acariciar al peque y estimularle mediante el tacto.

– No desesperes con el llanto. Esto da para otro post enterito, pero, resumiendo, hay muchas formas de responder al llanto, no siempre tiene por qué ser cogiendo al peque. Puedes responder utilizando la voz (hablar, cantar) e intentar calmarle con contacto físico (caricias, masajes). Hay multitud de formas de calmar el llanto, no siempre hay por qué usar la misma.

Espero que os haya servido de ayuda a todos los que estéis en este primer mes de vida de vuestros peques, pero sobre todo que tengáis en cuenta que es normal sentir inseguridad, temores o falta de competencia pero que sólo es una fase durante el proceso de adaptación inicial y, os prometo, que después desaparece.

¡Hasta el próximo post!