Peques: Etapa de 0 a 1 mes

A estas alturas, y antes de comenzar con este post que tantas ganas tenía de redactar, debo aclarar que yo NO soy madre. Lo que sé sobre los niños no lo he aprendido en calidad de mamá, lo he aprendido tras años de estudio y trabajo con ellos. Es por eso que no quería dejar de compartir en el blog ciertos aspectos más “técnicos” sobre los peques que quizás ayuden a algún papá o alguna mamá en apuros.

Este es el primero de una serie de post dedicados a las primeras etapas de vida de los peques. Como bien habréis leído comenzamos con la etapa de 0 a 1 mes.

Para los papás y mamás es toda una novedad volver a casa con el peque “bajo el brazo” y a partir de ese momento sus mundos se transforman y comienzan la aventura de ser padres.

Durante el primer mes de vida las condiciones del medio físico que rodean al peque deben estar mucho más controladas que antes (y también que después, que podremos “relajarnos” un poco más). Para ello es importante tener en cuenta lo siguiente:

– El peque necesitará llevar a cabo su propio ajuste fisiológico. Traducción: esto no es más que la adaptación que ha de producirse entre niño y adulto, es decir, ritmos de sueño, alimentación, etc.

– Realizará un despliegue de conductas reflejas. Traducción: durante el primer mes las respuestas que nuestro peque da a los estímulos presentados son involuntarias. Por ejemplo, cuando nos agarra el dedito es sólo un reflejo involuntario (por muuuy adorable que nos parezca nuestro peque, es así).

– El llanto se convierte en su forma de expresarse y sus miradas son breves (pero hacen que se nos caiga la baba).

Pues bien, ahora la pregunta es ¿qué podemos hacer nosotros durante ese primer mes para estimular al peque?

– Habla, habla mucho, habla por los codos. Debes recordar que el habla es el sonido preferido del peque, en especial TU habla. Eso sí, recuerda respetar también ciertos momentos de silencio, no queremos que se nos rebele y comience a hablar antes de tiempo sólo para pedirte que por favor le dejes en paz 🙂

– Evita las cunas grandes. Si es tu caso, haz un arrullo en el centro de la cuna y cubre el resto con almohadas o cojines para que el espacio sea menor. El peque se siente más arropado en espacios reducidos durante el primer mes (piensa de dónde ha salido ;))

– Cámbiale de posición mientras se encuentre despierto y tú estés presente. Incluso ponle boca abajo para favorecer el control de la cabeza y la exploración de el ambiente que le rodea.

– Aprovecha la lactancia para disfrutar de la relación con tu peque. Sé que al principio es muuuy difícil porque hay demasiada preocupación, desconocimiento e incluso dolor, pero no olvides que es un momento para disfrutar.

– Aprovecha el cambio de pañal y, sobre todo, el baño para acariciar al peque y estimularle mediante el tacto.

– No desesperes con el llanto. Esto da para otro post enterito, pero, resumiendo, hay muchas formas de responder al llanto, no siempre tiene por qué ser cogiendo al peque. Puedes responder utilizando la voz (hablar, cantar) e intentar calmarle con contacto físico (caricias, masajes). Hay multitud de formas de calmar el llanto, no siempre hay por qué usar la misma.

Espero que os haya servido de ayuda a todos los que estéis en este primer mes de vida de vuestros peques, pero sobre todo que tengáis en cuenta que es normal sentir inseguridad, temores o falta de competencia pero que sólo es una fase durante el proceso de adaptación inicial y, os prometo, que después desaparece.

¡Hasta el próximo post!